La dispraxia, también conocida como Trastorno del Desarrollo de la Coordinación, es una condición que afecta la manera en que los niños mueven su cuerpo. A simple vista, los niños con dispraxia pueden parecer más torpes o descoordinados en comparación con otros de su edad. Es común que tengan dificultades para manipular objetos, que se les caigan cosas, o que choquen contra ellas accidentalmente.
La dispraxia se manifiesta principalmente como un problema de coordinación motora. Aunque los músculos de los niños con dispraxia funcionan bien, el problema radica en que el cerebro tiene dificultades para enviar las instrucciones correctas al cuerpo sobre cómo moverse. Esto afecta cuatro habilidades clave:
1. Habilidades motoras finas:
Son los movimientos que realizamos con los músculos pequeños de las manos y muñecas. Los niños con dispraxia pueden tener dificultades para sostener un crayón o lápiz, dibujar y escribir con claridad, escribir en un teclado, o usar tijeras y otros objetos similares.
2. Habilidades motoras gruesas:
Estas habilidades involucran los movimientos de los músculos grandes del cuerpo, como los brazos, las piernas y el torso. Actividades como atrapar una pelota o montar en bicicleta pueden ser particularmente desafiantes para los niños con dispraxia.
3. Planificación motora:
Esta habilidad se refiere a la capacidad del cerebro para planificar y coordinar rápidamente los movimientos que vamos a realizar. Los niños con dispraxia pueden tener dificultades para decidir los pasos que necesitan seguir y el orden en que deben hacerlo.
4. Coordinación:
La capacidad de mover diferentes partes del cuerpo de manera conjunta y fluida también puede verse afectada, lo que provoca movimientos más descoordinados.
Síntomas de la Dispraxia
En niños pequeños, los síntomas suelen incluir un desarrollo más lento en habilidades motoras básicas como sentarse, gatear, caminar, utilizar cubiertos, dibujar o hacer señas con las manos.
En niños en edad escolar, las señales pueden incluir problemas con las habilidades motoras finas, como sostener un lápiz, abrocharse los botones o usar un cierre. También pueden tener dificultades para mantener el equilibrio, para realizar actividades físicas como correr o saltar, y es común que se tropiecen o caigan con frecuencia. Además, estos niños pueden evitar actividades que requieren coordinación, como dibujar, escribir a mano o practicar deportes, y a menudo son objeto de burlas por parte de sus compañeros debido a su aparente descoordinación.
Tratamiento de la Dispraxia
La dispraxia se trata principalmente a través de la terapia ocupacional, cuyo objetivo es ayudar a los niños a desarrollar y mejorar sus habilidades motoras. El tratamiento implica descomponer las tareas difíciles en pequeños pasos manejables. Luego, el terapeuta guía al niño para que practique cada paso hasta que logre una mejor coordinación. Por ejemplo, si un niño tiene dificultades para escribir a mano, el terapeuta podría empezar con ejercicios de trazado de letras y, gradualmente, avanzar hacia la escritura de palabras completas.
Además de trabajar en las áreas de dificultad, es fundamental identificar y fortalecer los puntos fuertes del niño, lo que puede ser una parte crucial del tratamiento y del desarrollo de su autoestima.

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